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martes, 7 de julio de 2015

Una semana en París - segundo día -

A las nueve de la mañana ya estábamos todos listos y dispuestos en la puerta del hotel, para comenzar
nuestro primer día en París. El plan del día se presentaba completito, había mucho que ver y mucho que caminar ese día.

Caminamos por la Rue de Richelieu hasta el Museo el Louvre, donde cogimos la Rue de Rivoli para llegar hasta nuestro primer destino el Hotel de la Ville. El Hotel de la Ville es donde se encuentra la sede del Ayuntamiento de París. La Place de l'Hotel de Ville donde se encuntra el hotel es realmente preciosa y llena de historia por los cuatro costados. En sus primeros tiempos, allá por el 1140, no era más que un pedregal donde había un devenir continuo de mercaderes que transportaban la mercancía que transportaban por el Sena. En esta zona se implantó un puerto a pie del Sena en aras de conseguir descongestionar el centro de la ciudad.


El puerto se llamaba Puerto de Greve, se comercializaba trigo, vino, carbón,… Con el paso del tiempo los comerciantes se ganaron el monopolio para abastecer la ciudad. Más tarde Luis IX, les otorga el privilegio de la municipalidad (la primera creada en París), los propios comerciantes elegían a sus representantes frente al rey. Las reuniones entre los mercaderes las hacían junto a la Iglesia de Santa Genoveva. Se crea el Prevot des Marchands, que venía a ser como el encargado/jefe de los comerciantes. En 1357 Etienne Marcel un Prevot des Marchands compra para las reuniones de las autoridades municipales un edificio que se llamaba la Casa de los Pilares, que se encontraba frente a la Plaza de Greve. En esta plaza no solo se encontraban los comerciantes, sino que por ahí pasaron personas deambulando en busca de empleo, ejecuciones, muertos en la hoguera y ya en plena Revolución francesa fue el lugar donde por primera vez se utilizo la guillotina, paradójicamente las ejecuciones en la guillotina no eran del todo del agrado de los parisino, ya que la veían como muy rápida, acostumbrados a otras ejecuciones más lentas.

En el siglo XVI, la Casa de los Pilares se transforma en un palacio con estilo renacentista. En el siglo XIX, supuso el refugio para los que proclamaban la II y III república. En 1871 un incendio en el hotel lo destruyo por completo. El incendio se debió a una revuelta de un grupo de ciudadanos que entraron en el hotel, este hecho coincide con la caída de Napoleón III. El edificio fue reconstruido en 1873 manteniendo su imagen anterior.

Continuamos nuestro caminar y entramos en la Ille de la Cite. Paseamos por la orilla del Sena, viendo el Puente de Napoleón y un poco más allá el Pont Neuf, este puente es el más antiguo de París, del año 1607, tiene 7 arcos.

Acabado el paseo nos dirigimos hasta la Catedral de Notre Dame de París. Lo que se pueda decir es poco, hay que verla para sentirse maravillado, llegamos a la conclusión que la parte posterior (la oriental) es mucho más impresionante que la propia fachada. Tras hacernos las típicas fotos de rigor, hablamos si sería o no conveniente subir a la cripta, desde luego que debe ser impresionante, pero las colas eran interminables y optamos por dejarlo. Entramos desde luego en la Catedral y si impresionante es por fuera, que vamos a decir por dentro, nos dejo maravillados, pero como indicaba hay que estar ahí para sentirla, cualquier cosa que se pueda decir es poco.

“Y la catedral no era solo su compañera, era el universo; mejor dicho, era la Naturaleza en sí misma. El nunca soñó que había otros setos que las vidrieras en continua floración; otra sombra que la del follaje de piedra siempre en ciernes, lleno de pájaros en los matorrales de los capiteles sajones; otras montañas que las colosales torres de la iglesia; u otros océanos que París rugiendo bajo sus pies” Victor Hugo, Notre Dame de París.

Notre Dame de París data del 1163, cuando comenzó a construirse, estilo gótico. Terminó su edificación en el siglo XIV. Mide 130 metros de largo, 48 metros de ancho y 35 metros de altura. El órgano es del siglo XIII, conserva la reliquia de la Santa Corona, supuesta corona de espinas. Está abierta de 8 a 18:45. Y la entrada a la cripta cuesta unos 3 euros adulto y sobre 1,50 los niños.

Frente a la fachada hay un subterráneo donde se conservan restos de cómo era la Plaza en la antigüedad con restos romanos, entramos un momento a verlos por curiosidad.

Vista Notre Dame nos fuimos en busca de la Santa Chapelle, llegamos al Palacio de Justicia, hay que entrar en el para encontrar la Capilla. Muy poca cola tuvimos que hacer para entrar. Allí fue donde compramos la Paris Museum pass, es una tarjeta que te permite entrar gratis a un muchos museos y monumentos, nosotros la compramos por dos días, aunque se puede comprar por 2, 4 o 6 días. Medidas de seguridad importantes para entrar, recordaba a las medidas de seguridad de los aeropuertos, esto de todas formas pudimos comprobar que es común en muchos de los monumentos.

La Santa Chapelle es impresionante, sus vidrieras son únicas, personalmente jamás había visto cosa igual, todos nos quedamos maravillados y sorprendidos. Es una autentica joya de la arquitectura, gótico en estado puro. Cuando uno entra y se encuentra con la primera capilla ya queda impresionado, sin saber que lo mejor se encuentra en la parte superior.

Se construyo por orden de San Luis IX en 1248 para albergar la corona de espinas y un trozo de la cruz de Cristo. La forman dos capillas, la primera la de la planta baja era destinada para la gente normal, la superior estaba destinada a la monarquía. Como dato curioso podemos indicar que las vidrieras suponen unos 600 metros cuadrados, de las cuales dos terceras partes son de la época original.

La capilla está abierta de 9:30 a 18:00

Tras dejar la Santa Chapelle nos fuimos a la Conciergerie, nos hacía mucha ilusión conocer el lugar donde María Antonieta, Robespierre pasaron sus últimas noches antes de ser ejecutados. La Conciergerie era la antigua prisión de parís. Para entrar volvimos a echar mano de la Museum Pass, la entrada es algo sobria, una enorme nave supone el principio de la visita, esta nave era el lugar donde comían los soldados. Después nos fuimos a ver las cocinas que se encuentran en un lateral de la nave. Al fondo se encuentra la entrada a los calabozos, flanqueada por dos guardas, que mas bien parecían medio escribanos.

Lo primero que vimos fue un pasillo por donde supuestamente paseaban los presos. A la izquierda hay una sala donde pudimos ver el listado de todos los condenados a la guillotina durante la revolución. Continuando la visita llegamos a los calabozos de Robespierre y María Antonieta, merece mucho la pena llegado este momento mirar los calabozos y llevar la mente siglos atrás e imaginar lo que allí podía acontecer. El calabozo de María Antonieta está supuestamente como era en aquel tiempo con dos soldados custodiando la celda.

Antes de llegar a esta celda vimos un montón de calabozos llamándonos la atención la diferencia que había entre ellos, unos tenían cama y otros no. Después pudimos saber que los dos tipos de celdas se debían al tipo de prisioneros que las ocupaban, los prisioneros ricos (los pistoliers), eran los que tenían derecho a una celda individual y eran tratados en condiciones preferentes. Los pobres (los pailleux), donde los presos eran hacinados. Los primeros tenían un colchón de paja, los segundos nada. Curioso, pero así es.

El final de la visita lo terminamos en las dependencias de las mujeres. Tenían un patio para su descanso así como fuentes. En ese patio hay un gran portalón por donde supuestamente entraban los carruajes para cargar a los reos y llevarlos a la Plaza de la Concorde donde serían guillotinados.

Esta visita tocaba a su fin y el siguiente destino era entrar en el Barrio Latino. La mañana había sido muy intensa, la hora de comer estaba ya próxima y dicho y hecho nos pusimos a buscar algún sitio donde pudiésemos comer algo. Para la comida de mediodía llevábamos las mochilas llenas de sándwiches.

Entramos al Barrio Latino por el Ponta u Double, cruzamos la Quai de Montebello y nos encontramos un pequeño parque, lugar ideal para comer. Tras localizar un bar donde comprar unas cervezas nos dispusimos a comer. Tras comer y un pequeño descanso nos dispusimos a continuar la jornada. El tiempo por ahora nos acompañaba, aunque el cielo estaba encapotado no llovía y cuando lo hacía era de forma muy aislada.

Continuando con el plan del día a pocos metros se encontraba la librería Shakespeare and Company en el 37 de la rue de la Bûcherie. La librería en sí es autentico caos, libros por todos lados en un aparente desorden, quizá en este desorden es donde se encuentre su gracia. Por supuesto entramos a verla, en el piso de arriba pudimos ver la habitación original, con apuntes de la época incluso un piano. Un auténtico caos, pero agradable de ver.

Continuamos nuestro camino por camino por el Barrio latino, paseamos por preciosas calles estrechas limitadas a ambos lados por restaurantes de toda índole y condición. Una autentica gozada de barrio donde se respira un ambiente diferente dentro de París. Muy cerquita de la librería Shakespeare, entramos en Saint Severine y a poca distancia está Saint Germain des Prés dos iglesias preciosas que deben visitarse.

Llegamos a la Iglesia de Saint Sulpice, a esta iglesia le ha dado mucha popularidad Dan Brown y El Código Da Vinci, pudimos ver la “Línea rosa”, el primer meridiano del mundo. En las vidrieras vimos la vidriera con las letras P y S, que en la película representan al Priorato de Sion en realidad son una referencia a San Pedro Y San Pablo.

De camino también visitamos la Iglesia de St. Etienne du Mont. Conserva una mampara en el presbiterio que no permite ver al sacerdote cuando celebra la eucaristía.

Paseamos por el Boulevard de Saint Germain donde vimos el Café Flore y el Café Les Deux Magots, tienen su encanto porque en ellos celebraban tertulias Picasso, Sastre, Simone de Beavuvoir, Hemingway, sólo los vimos pues nos imaginabamos que los precios serían prohibitivos.

Seguimos caminando y nuestro destino era ahora el Pantheón. De nuevo recurrimos a la Museum Pass. Nada más entrar nos encontramos con el Péndulo de Foucault (aqui teneis un medio que le sacamos al Pendulo de Foucault) que ocupa el centro del Pantheón, al fondo esta el pasillo que lleva a la cripta donde descansan los restos de Victor Hugo, Luis Braille, Voltaire, el matrimonio Curie y muchos más. Es que el monumento fue concebido en primer lugar como iglesia pero al terminar fue destinado a mausoleo para los grandes hombres de Francia. De hecho la señora Curie fue la primera mujer enterrada en él.

Era media tarde y tras esta visita se echaba de menos tomar un café en París y así hicimos. Todo el grupo entramos en un café típico y nos tomamos unos cafecitos, ni que decir tiene que los precios son de auténtico escándalo.

Tras este ligero descanso, continuamos nuestra visita y el siguiente destino eran los Jardines de Luxemburgo, de camino hacia ellos dejamos a un lado la Universidad de la Sorbonne. En los Jardines de Luxemburgo vimos el Palacio de Luxemburgo mientras caminábamos por los paseos que tienen los jardines. Este recinto fue construido por orden de María de Medicis, actualmente el Palacio alberga al Senado de Francia. Durante la revolución también hizo de prisión. Preciosos jardines en definitiva y precioso palacio.

Con esta visita nuestra ruta por el barrio latino y alrededores terminaba. Buscamos ahora una parada de autobús que nos llevara a Trocadero, ya que queríamos terminar el día viendo Trocadero, la Torre Eiffel y los Campos de Mars al anochecer. Y así hicimos, cogimos el bus que nos dejó frente a la Torre Eiffel, fuimos caminando hasta Trocadero. No llovía. Las vistas desde este punto son impresionantes, realmente preciosas. Tras hacernos las típicas fotos dejamos permanecimos durante un buen rato contemplando la Torre, los Campos de Mars con la Ecole Militare al fondo. Después bajamos las escaleras y caminamos hasta la Torre a medida que nos íbamos acercando la inmensidad de la Torre se hacía cada vez mayor. La fuimos contemplando poco a poco, hasta que nos pusimos bajo ella, una vista hacia arriba impresionante, incluso mareante.

En este momento una parte del grupo decide subir a la torre mientras que el otro decide ir caminando hacia el hotel.

A la torre se subió hasta el último piso, después de hacer evidentemente las colas oportunas, pero independientemente del frío, mereció la pena subir hasta allí. Los niños lo agradecieron de verdad.

El resto del grupo como comentaba fue caminando hasta el hotel, que por cierto, si no habíamos caminado suficiente durante el día aun quedaba el tramo final.

Caminamos por los Campos de Mars hasta la Ecole Militare, era curioso ver los árboles talados de igual forma todos, como si hubieran sido afeitados. Caminando, caminando dejamos a la izquierda los Invalidos (que por cierto quedaban para otro día), atravesamos el Sena, el puente de Alejandro III podía verse a lo lejos. Cruzamos el jardín de las Tullerías y ya nos dirigimos al hotel.

Ha sido un día duro, de mucho caminar, más o ménos unos 17 kilómetros de pateo. Pero merece la pena, no hay otra forma de conocer París y todo su encanto sino llevas el pie a tierra, mochila a la espalda y a caminar y a disfrutar.

El agotamiento era evidentemente y mientras no llegaba el resto de la expedición tomamos una cerveza en un lugar próximo al hotel.

Sobre las 20:30 ya estábamos todos y nos fuimos a buscar un sitio para cenar. Muy cerca del hotel encontramos una pizzería del agrado de todos y ahí entramos. Sobre las 22:30 regresamos de nuevo al hotel, tras tomar un café en el hall nos fuimos a las habitaciones.

La cita era el día siguiente a las 9 en la puerta del hotel.

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